jueves, diciembre 7, 2023
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SOMU: un reclamo sectorial que perjudica a más trabajadores de los que podría beneficiar

Las organizaciones gremiales, moldeadas desde su génesis  por luchas descarnadas en defensa de los derechos de los trabajadores y la ayuda mutua, debieran estar imbuidos de un espíritu pleno de empatía y la solidaridad. Ese es el principio, la piedra basal de todo sindicato.

Sin embargo, no en todos los casos es así, y prueba de ello es la actitud que desde hace años sostiene el Sindicato de Obreros Marítimos Unidos (SOMU), y que ha recrudecido en los últimos tiempos.

Es que esta organización, en pos de lograr mejoras salariales para su sector, lo que es absolutamente legítimo, perjudica a numerosos trabajadores de otros rubros relacionados con la pesca, a los empresarios de la Flota Amarilla y al comercio de Playa Unión y Rawson, al paralizar totalmente la actividad.

Desde la Cámara de la Flota Amarilla de Chubut (CAFACH), sostienen que cualquier reclamo merece ser escuchado y discutido, pero con los barcos en actividad y permitiendo que todos aquellos cuyos ingresos dependen de la pesca, puedan llevar el sustento diario a sus hogares.

La situación  tiene varias aristas y todas son perjudiciales para el resto de los actores del mundo de la pesca. Por ejemplo, por disposición del SOMU, hace años que no se explota un recurso importantísimo como la pesca de anchoa y merluza, y se apunta sólo al langostino, cuyo precio resiste los embates del brutal proceso inflacionario que vive el país y del atraso cambiario.

En función de ello, en las discusiones paritarias los planteos salariales por parte del gremio se elevan a alturas siderales, siempre tomando como referencia al  langostino y haciendo que el negocio de la pesca, si bien camina en ese rubro, cada vez esté más complicado, no sólo por el tema salarial y las medidas de fuerza, sino también porque se observa una clara retracción en las ventas, lo que alimenta la preocupación de la CAFACH.

Aseguran desde la Cámara la postura del  SOMU es egoísta, dado que la paralización de los barcos, impide trabajar a gente de varios sectores, como  los estibadores, el resto del personal embarcado, la gente de tierra, transportistas, y muchos otros que dependen de la actividad pesquera.

Pero el daño no se detiene en ese ámbito, sino que abarca a un sinnúmero de actividades comerciales cuyos ingresos dependen casi exclusiva o mayoritariamente del circulante que la pesca inyecta en el mercado rawsense y de Playa Unión.

Lo que dificulta la negociación salarial que genera la paralización de la actividad por decisión del  SOMU, es que pretende que se otorgue un incremento salarial, sobre lo ya acordado, del 20% referenciado al dólar pesca.

Cabe señalar que el dólar pesca, válido hasta el 31 de agosto, es un incentivo para que las empresas exportadoras pueden liquidarlo a 300 pesos en vez de hacerlo al valor del dólar oficial. Es un beneficio para las plantas que exportan, que no alcanza a los barcos de la Flota Amarilla, y que se estableció porque ya ni el langostino podía ser exportado a un precio competitivo.

Lo cierto es que desde la CAFACH hay una clara predisposición al diálogo, por considerar que todas las discusiones son válidas,  siempre y cuando el SOMU no paralice la actividad ya que arrancó la temporada de pesca en aguas nacionales y el gremio  paró todos los barcos y paralizó los puertos, hasta que se firme  el nuevo acuerdo exigido de manera extorsiva.

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